Tomemos un caso con números redondos en Roma Norte: un departamento de una recámara que vale cerca de $5,000,000 MXN y que en renta tradicional se ofrecería en unos $28,000 al mes.
La comparación honesta es neto contra neto
| Renta tradicional | Renta corta administrada | |
|---|---|---|
| Ingreso bruto mensual | $28,000 | $70,000 (20 noches × $3,500) |
| Comisión de gestión (20%, plan Integral) | No aplica | −$14,000 |
| Reserva de mantenimiento | −$500 aprox. | −$1,500 |
| Neto mensual aproximado | ≈ $27,500 | ≈ $54,500 |
| Rendimiento anual sobre valor | ≈ 6.6% | ≈ 13.1% |
Con esos supuestos, la renta corta deja casi el doble. El problema está en los supuestos. Llenar 20 noches al mes a $3,500 exige pricing dinámico, buenas reseñas y una operación que no cancele ni junte quejas.
Si quieres probar con tus propios números, cambia cada variable en la calculadora.
Lo que la tabla no muestra (y también cuenta)
- El desgaste es mayor: la rotación de huéspedes gasta el inmueble más rápido que un inquilino de largo plazo. Por eso la reserva de mantenimiento sube y conviene documentar el estado del departamento cada semana.
- La vacancia no pesa igual. En renta tradicional se pierden meses completos entre inquilinos, o con un inquilino que deja de pagar; en renta corta se pierden noches sueltas.
- Recuperar un inmueble con la ley de arrendamiento de CDMX es lento, y ese riesgo casi nunca entra en las comparativas.
- El equipamiento inicial corre por tu cuenta: amueblar y equipar un departamento vacío cuesta varios cientos de miles de pesos antes del primer huésped. El desglose está en la guía de cuánto cuesta equipar un departamento.
- El tope de noches para estancias turísticas en CDMX obliga a planear el calendario. Hoy funciona mejor combinar noches turísticas de tarifa alta con estancias medias; el detalle está en la guía del reglamento de renta corta.
- Con renta corta conservas el uso propio: puedes bloquear fechas y quedarte en el departamento. Con un contrato tradicional, no.
Cuándo gana la renta tradicional
Hay casos en que no recomendamos renta corta. La renta tradicional, o la estancia media con contrato, suele ser mejor decisión en estas situaciones:
- El reglamento del edificio prohíbe o limita las estancias cortas. Esa regla pesa más que cualquier proyección.
- La tarifa por noche que se puede cobrar en la zona no rebasa con holgura la de equilibrio. En el ejemplo, esa línea está en unos $1,850 por noche; por debajo, gana la renta tradicional.
- No hay presupuesto o ganas de equipar bien. Un departamento mal equipado acumula malas reseñas y la tarifa se cae.
- El propietario necesita un ingreso totalmente estable para pagar un crédito u otra obligación fija.
La tercera vía: estancia media
Entre el huésped que se queda tres noches y el inquilino que firma por tres años está quien se queda de uno a seis meses: gente en trabajo remoto, en tratamiento médico o en plena reubicación.
Ese huésped paga más que un inquilino tradicional, desgasta menos que la rotación turística y no gasta noches del tope turístico. En nuestra operación (se puede ver en StayWork CDMX) es una pieza central del calendario anual.
Conclusión operativa: más que elegir entre Airbnb y renta tradicional, hay que decidir qué mezcla de noches turísticas, estancias medias y uso propio deja más neto en ESTE departamento, con las reglas de ESTE edificio.
Eso es lo que revisamos en la evaluación patrimonial.


